Juego de Mascaras
26 de abril de 2024
Frente a mí está Demetri Montenegro, el epítome de la elegancia calculada. Traje negro impecable, un reloj discreto pero costoso y esa voz modulada que sugiere autoridad sin esfuerzo. Un abogado... o algo mucho peor. La carpeta negra que descansa frente a él lleva un nombre que ya me es familiar: "Rosas Montenegro & Barros".
“Buenos días, señor Robles, qué hermosa mañana,” abre con una cortesía cargada de veneno. Sonríe como un anfitrión perfecto, pero sus ojos fríos me analizan con la precisión de un bisturí. “Ya en un momento nos traen café y masas para desayunar.”
Me mantengo en silencio, cruzando los brazos, como quien enfrenta a un depredador. Él disfruta del poder del momento, saboreando cada palabra.
“Ayer tuvo la gentileza de mencionar que cierto individuo de carácter mitológico estaba en los bosques.” Su tono es casual, como si hablase de un avistamiento de aves. “Debo mencionar mi sorpresa al enterarme de que fue detenido en horas de la madrugada dentro del mismo bosque.”
Abre la carpeta con movimientos medidos y coloca un documento frente a mí. Su oferta es tan directa como peligrosa: “Dos propuestas, señor Robles.”
"La primera es complicada, si todo sale mal aqui, la prisión en algún lugar alejado... Tierra del Fuego tal vez. No se preocupe por los cargos, traición a la patria como mínimo y una lista de cargos que nos inventaremos con sumo cuidado" Se humedece los labios con satisfaccion.
Acerca la carpeta hacia mi. "La segunda propuesta es mucho mas optimista. Libertad y dinero, un documento de confidencialidad, sobre cualquier evento que consideren mis empleadores como peligroso."
Lo calculó todo. Cree que soy un peón más, alguien que puede comprar o enterrar. Pero no entiende que mi arma es la verdad... y su arrogancia.
Tomo el documento y lo examino lentamente, como si considerara la oferta. Luego lo dejo caer sobre la mesa con un golpe seco.
“Nunca van a capturarlo, lo sabe verdad?”
Su sonrisa se resiente por un momento, sus ojos se endurecen, un destello de frustración contenida. Sigo
“Si...vi los recursos que gastaron en Río Negro... fue algo casi patético. Ver al Huitranalhue saltar entre las rocas mientras 'sus empleadores' se revolcaban en el barro fue bastante... educativo.”
Paso las páginas con calma, como quien lee una novela interesante. Él no me interrumpe, sabe que ahora es mi turno de jugar. Pero puedo sentir la tensión de su cuerpo incrementarse ante mis palabras
“Aquí es peor. El bosque es más pequeño, sí, pero está vivo... y él es parte de él.” Me inclino un poco hacia adelante, manteniendo el contacto visual. “Puede esconderse durante años. ¿Cuánto tiempo pueden mantener este circo sin que alguien más se entere?”
Se inclina sobre la mesa ensanchando su sonrisa. "Le sorprendería lo mucho que podemos mantener, este 'circo' como usted lo llama, tarde o temprano se dejara ver"
Lanzo en documento hacia Demetri, que cae ruidosamente, me recuesto en la silla fingiendo estar muy relajado. "Para que eso pase, podrían pasar desde un par de días hasta un par de décadas, a menos que alguien tenga una audiencia programada con el Huitranalhue el siguiente mes"
Por primera vez, veo algo quebrar su máscara perfecta. Una mueca leve, apenas perceptible, de molestia... o respeto. Sabe que lo provoqué a propósito, que ahora está midiendo el próximo movimiento.
Mi mente trabaja a toda velocidad. No estoy seguro de qué hará, pero sé que ya dejé mi huella. Entro pensando que iba a sobornarme como a todos los que se encontro en su camino desde que lo conocí en la casa del reloj, hoy se encontro con algo diferente, con alguien astuto.





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