Juegos y verdades
26 de abril de 2024
“En el año 1890, ante una serie de incidentes inexplicables que comprometían la seguridad y estabilidad de la aristocracia argentina, un selecto grupo de individuos fue convocado en estricta confidencialidad para abordar el tema…” comenzó con un tono frío, desenterrando nombres sepultados bajo décadas de conspiraciones. “La manifestación de un ente espectral vengativo, cuya presencia había resultado en muertes y desapariciones inexplicables dentro de las familias más influyentes de Buenos Aires.”
“La experta en ocultismo la Dama Isadora Luna, el exorcista Teniente Ignacio Cruz y el científico el Doctor Emilio Vargas…” La revelación fue como un golpe seco. Había intuido esa conexión, pero escucharla confirmada por él transformaba una teoría lejana en una realidad tangible.
“¿Cómo sabía que podía encontrar al Huitranalhue en Palermo?” preguntó Demetri con la precisión de un cirujano.
“Porque tengo algo suyo.” Me recosté en la silla, cruzando los brazos lentamente, saboreando el momento. “En Rio Negro tome un libro de su cueva, luego escuche el avistamiento de un elfo en Buenos Aires y fue cuestion de averiguar que parque estaba intervenido en las inmediaciones.” Lo último fue una vil mentir.
Su ceja se arqueó levemente, la única señal de que mis palabras lo habían afectado. Meditó mi respuesta, sabía que es arriesgado hablar del libro, pero debía centrar su atención lejos de mi contacto en el mercado negro de San Telmo. Mi siguiente pregunta debia ser arrolladora, que le costara cada frase de verdad que me sacaba.
“¿Qué relación tiene la Operación Nocturna con el ejército?” pregunté, atacando el corazón del misterio.Por un momento, Demetri se quedó en silencio. Luego, con una calma escalofriante, respondió:
“En 1946 ante la creciente necesidad de un cuerpo formalizado para enfrentar lo desconocido fue integrado al ejercito argentino bajo el nombre de Fuerza Argentina Especial de Operaciones Paranormales, la FAEOP, un punto de inflexion que transformó una organización de élite clandestina en un brazo estratégico del Estado.”
Sentí que me faltaba el aire. Había estado persiguiendo una sombra gubernamental. Un cuerpo clandestino, oculto tras capas de secretismo militar. Cada caso inexplicable, cada desaparición, todos encajaban.
“¿Cómo obtuvo su audiencia con el Huitranalhue?” como una navaja afilada me atravezo.
Por primera vez en esa interminable conversación, decidí ser totalmente honesto. No había razón para mentir.
“Fui respetuoso, entre al bosque buscando conocimiento” respondí. “No fui agresivo, ni trate de imponer mi voluntad, de rodillas pregunte al bosque si podia hablar con el Huitranalhue, eso funcionó. Cuando aparecio recorde las leyendas arturicas y pedí audiencia en lugar de empezar a hablar. Eso cayo en gracia al elfo y me la concedio para la proxima Luna llena”Demetri se tensó visiblemente. Lo comprendía, nunca se les ocurrio ser amables.
“¿Mi vida corre peligro ahora?” con un tono casi casual.
Demetri esbozó una sonrisa profesional. “No… aún no.”
Pero antes de que pudiera procesar el alivio parcial, añadió:
“Sin embargo, hay preguntas que debe hacerle al Huitranalhue... en nuestro nombre.”
La sala se volvió más fría. Su petición no era un simple favor. Era una orden disfrazada de súplica.





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